02 diciembre 2016

Basse danse

Arbeau: Se bailaban las pavanas, las danzas bajas, los branles y las corrientes: las danzas bajas no se bailan desde hace cuarenta o cincuenta años. Mas espero que las sabias y modestas matronas las vuelvan a ejecutar, ya que es un tipo de baile lleno de honor y modestia. 
Capriol: ¿Cómo bailaban nuestros padres las danzas bajas?
Arbeau: Había dos tipos de danzas bajas, unas comunes y regulares y las otras irregulares. Las regulares eran apropiadas para canciones regulares, y las irregulares para canciones irregulares. 
Capriol: ¿A qué llama canciones comunes y regulares? 
Arbeau: Los músicos entonces componían sus canciones en dieciséis tiempos que repetían, y así sumaban treinta y dos tiempos como introducción. En el medio había dieciséis tiempos, y al final, dieciséis tiempos repetidos, lo que sumaban treinta y dos. En total eran cuarenta y ocho tiempos los que componían la danza baja común y regular. Si la canción pasaba sus ochenta tiempos, la danza baja se llamaba irregular.
http://danzistica.blogspot.mx/2009/04/orchesographie-1589-danzas-militares-y.html


Thoinot Arbeau 
Orchésographie (1588) 
1. Basse danse "Jouyssance Vous Donneray"


Peter Warlock 
Capriol Suite (1926)
1. Basse-Danse, Allegro moderato, D minor

Yaron Gottfried
Capriol Jazz Suite (2000)
1. Basse Danse

26 marzo 2010

Roxanne

Hace ya tiempo que ha caído la noche. De nuevo nos encontramos paseando por las tumultuosas calles del barrio rojo de París, entre los sex-shops y los sórdidos bares de Pigalle. Nuestro hotel queda cerca de allí, y lo que una vez fue una simple escapada nocturna ya se ha convertido en un hábito. Tras salir del Nashville Club, dejamos atrás el Moulin Rouge y nos internamos por una callejuela apenas iluminada, entre el vocerío de un grupo de borrachos que celebran su desgracia a empujones.

La puerta chirría levemente al abrirse y somos recibidos por una bofetada de calor y perfume barato, mientras entornamos los párpados hasta acostumbrarnos a la penumbra, levemente rota por débiles luces de tonos rosados. Pesadamente, apoyamos nuestro cuerpo en la barra y pedimos lo de siempre. La bebida de siempre, al camarero de siempre, que nos mira con la misma frialdad de siempre. Y cuando nuestro tercer vaso está a punto de vaciarse, aparece ella. No es la primera, ni la segunda… ni la décima vez que la vemos. De hecho, si estamos allí es por ella.

Roxanne, mujer de mala vida. Roxanne, chica de la noche, cuyo nombre real desconocemos. Sólo sabemos que eligió su nombre de guerra en homenaje a la novia de Cyrano de Bergerac. Roxanne, hembra de moral laxa… pero no nos importa. Porque, si estamos allí, es por ella.

Cansada, acalorada, se percata de nuestra presencia. No le incomoda, pero tampoco le llena de alegría. Sabe que, una vez más, tendrá que escuchar nuestra milonga habitual, o cualquier variación de la misma. Pero el negocio es el negocio. Si invitamos a copas nos escuchará, como haría con cualquier otro. Pedimos la cuarta para nosotros, la enésima para ella, y nos lanzamos al abismo de las palabras y los sentimientos.

Su rostro no cambia mientras insistimos. Aquél no es lugar para ella, no es oficio para ella. Nadie debería obligarla a ponerse ese vestido, a salir de noche buscando dinero escondido en la lujuria de cualquier bala perdida. Pero a ella poco parece importarle. No se plantea si lo que hace es correcto o no. Simplemente es su trabajo, y así nos lo hace saber mientras pedimos otras dos copas. Pero a nosotros nos mortifica.

No queremos hablarle con desprecio y, a pesar de conocer la inutilidad de nuestras palabras, no podemos evitar decir lo que sentimos. No queremos compartirla con nadie más, no queremos que siga por ese nefasto camino que emprende noche tras noche, desde antes del ocaso hasta poco después del amanecer. No, ese no es el camino correcto, ni para ella ni para nosotros. Juramos, a ella y a nosotros mismos, que ésta será la última vez que lo repetiremos. Pero Roxanne sólo altera la inexpresividad de su cara para sonreír con cierto rictus de desdén.

Apuramos los restos del empañado vaso y nos despedimos para seguir, una vez más, direcciones opuestas. Nosotros, hacia la ahora silenciosa callejuela donde empiezan a filtrarse los primeros rayos del sol parisino. Ella, hacia el interior del local, donde un hombre de facciones desencajadas y ojos enrojecidos espera.

Mientras el frío de la mañana se agarra a nuestros huesos, volvemos lentamente al hotel pensando en lo inútil de nuestras palabras. De nada ha servido rogar. La luz roja de su cuartucho seguirá encendiéndose a pesar de nuestras súplicas, a pesar de confesar que estamos enamorados de ella. Y volvemos a jurarnos, esta vez ya sólo a nosotros mismos, que no volveremos.
http://www.larevelacion.com/Musica/roxanne.html



"Roxanne" es un hit del grupo de rock británico The Police, lanzado como sencillo primeramente en 1978, relanzado al año siguiente aprovechando la creciente fama de la banda. Fue el segundo sencillo oficial de la banda, y posiblemente uno de los más conocidos y exitosos. Además forma parte del primer disco de la madre banda, Outlandos d'Amour, así como del disco en vivo Live. Sting había concebido "Roxanne" originalmente como una Bossa Nova, aunque Stewart Copeland derivó el ritmo final hacia un tango.

El Tango no es argentino.

El Tango, como todos piensan, es argentino. Pero el tango muere de cansancio en cuanto hay entre las casas una distancia mayor a 200 metros. Lo que quiero decir es que el tango es una música de ciudad y por eso no puede ser típica para todo un país, y menos de un país que prácticamente es un desierto. (…)

Si nos fijamos en el lugar de nacimiento y de la vida de la mayoría de los autores y compositores, directores de orquesta, cantantes, músicos y seguidores, el tango no es argentino, sino porteño (de Buenos Aires). Gracias a las tradiciones musicales en las que se basaba (el candombe y las milongas africanos y españoles, la habanera cubana), el trágico son y dramáticos textos (canciones neapolitanas), lengua (castellano rioplatense) , el origen de sus más grandes creadores (aún inpreciso y no aclarado del todo), instrumentos (el bandoneón es alemán, una típica orquesta es un reflejo folclórico de una orquesta de sinfonía, con instrumentos italianos y europeos), hasta el nombre (africano), el tango es mundial (una vez más lo vuelvo a repetir, no internacional, sino mundial, o sea de todo el mundo).(...)

He aquí una anécdota que comprueba esta tesis: un músico que tocaba el tango no podía entrar en su apartamento en Nueva York, cerrado por dentro y pidió ayuda a un chico argentino de Brooklyn, nieto de italianos, que acababa de encontrar por casualidad por la calle. El chico sube las escaleras de afuera, entra en el apartamento y despierta al cantante (Carlos Gardel, que hasta hoy no se sabe si era francés o uruguayo), y le dice que abra la puerta al violinista. Cuando los músicos le dan las gracias, el chico les dice que sabe tocar el bandoneón, porque lo había aprendido con un maestro húngaro. El famoso Gardel muestra su interés por el chico (que es el mismísimo... Piazzolla) y le pide que toque un tango. ¿Y qué le dice en español este cantante francés o uruguayo al chico argentino de origen italiano, crecido en Estados Unidos que había aprendido a tocar el bandoneón alemán gracias a un músico húngaro? Le dice: „¡Chico, tocas el bandoneón como un español!” (esta anécdota está relatada en la biografía de Astor Piazzolla por Natalio Gorín).

Para terminar: a pesar de nuestras costumbres mentales que nos hacen llamar cada cosa por su nombre para definir su origen, el tango (igual que la República Argentina) no se deja clasificar y adjuntar a una nación definida y en vez de eso oscila entre lo sencillo y lo universal. Se trata de un fenómeno que el escritor anglosajón Roland Robertson llamó „glocalización” que quiere decir: globalización de sitio.

También lo podemos decir en estilo papal, que de manera ideal va con Roma, el lugar de origen de estas reflecciones, el tango es Urbi et Orbi. Y para ser más provocativo: el tango no es argentino, entonces no importa lo que digan numerosos nacionalistas que hablan de él sin siquiera saber cantarlo o bailarlo.

Artículo: El Farolito (julio 2003) Autor: Fernando Iglesias



Un arreglo de José Feliciano convierto esta pieza en la mejor canción de la película musical Moulin Rouge. En el 2008 el grupo "Al Tango" la incluye en su primer album Tanga Swiata a fin de mostrar al mundo que el tango no es argentino. Piotr Rafałko canta los tangos recogidos en el disco en numerosos idiomas: polaco, castellano (rioplatense), ruso, alemán, turco, francés, finlandés, yiddish, eslovaco, rumano, italiano y checo.